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TIPS

Los Productos Lácteos

Un tema para analizar…

Si las vacas adultas no beben leche de vaca, ¿Por qué lo hacen los humanos? ¿Por qué los humanos están bebiendo leche de vaca? La leche de vaca fue pensada y se fabrica con un propósito y sólo uno: para alimentar a los ejemplares jóvenes de la especie. Durante la fase inicial de la vida, la práctica invariable de todos los mamíferos es tomar la leche de su madre, pero una vez destetados, durante el resto de su vida se mantienen con otros alimentos. Sin embargo el ser humano es el único mamífero que jamás es destetado ya que después de la madre la función de nodriza la cumple la vaca.

La composición de la Leche de Vaca

La composición química de la leche de vaca es diferente de la de la leche humana. Las enzimas necesarias para descomponer y digerir la leche son la renina y la lactasa, que en la mayoría de los seres humanos ya han desaparecido a los tres años. En todo tipo de leche hay una sustancia llamada caseína, pero en la leche de vaca hay trescientas veces más caseína que en la leche humana, para que puedan formarse huesos mucho más grandes. En el estómago la caseína se coagula, formando grandes copos densos y difíciles de digerir, adaptados al aparato digestivo de la vaca, que tiene cuatro estómagos. Una vez dentro del organismo humano, esa densa masa viscosa impone al cuerpo un tremendo esfuerzo para liberarse de ella. Lamentablemente, esa sustancia viscosa se endurece en parte, y se adhiere al revestimiento del intestino, impidiendo que el cuerpo pueda absorber otras sustancias nutritivas. Resultado: letargo.

Además, los subproductos de la digestión de la leche dejan en el cuerpo gran cantidad de mucus tóxico, muy acidificante, que se almacena parcialmente en el cuerpo en espera del momento en que éste pueda eliminarlo. La caseína, dicho sea de paso, es la base de uno de los adhesivos más fuertes que se usan en carpintería.

Un importante factor que contribuye a la aparición de problemas tiroideos es la caseína. Y el hecho de que los productos lácteos lleguen al consumidor muy procesados y tengan siempre vestigios de penicilina y antibióticos los convierte en una carga aún más pesada para el organismo.

La dificultad más grave que se deriva del consumo de lácteos es la formación de mucus en el organismo, que al tapizar las membranas mucosas, las obliga a cumplir muy lentamente su función, con el consiguiente desperdicio de energía vital.

Puesto que cualquier producto lácteo es un alimento concentrado, con él no se ha de consumir ningún otro que también lo sea. Si se los toma solos, los productos lácteos ya son bastante engorrosos para el cuerpo, pero si se los combina mal son catastróficos.

Si piensas seguir comiendo lácteos, por lo menos combínalos bien para que sean lo menos dañinos posible y ve disminuyendo paulatinamente la cantidad y frecuencia de su consumo.

La leche se ha de beber absolutamente sola. No hay en el planeta alimento que forme más mucosidades, y no combina bien con nada. El queso se puede combinar con ensaladas o verduras. Evita los quesos amarillos por que el color se lo dan con anilinas y los maduros producen estreñimiento.

El yogurt es de los subproductos lácteos más fáciles de digerir y es el único que recomendamos, junto con el quesillo o queso fresco, pero siempre prefiere el yogurt natural, ojalá sin colorantes, saborizantes, ni azúcar.

El Calcio

Nos han hecho creer que la leche es una importante fuente de calcio, y que si no bebemos leche se nos caerán los dientes o se nos desintegrarán los huesos. Para empezar el calcio que hay en la leche de vaca es mucho más vasto que el contenido en la leche humana, y está asociado con la caseína, lo cual impide que el organismo pueda absorberlo.

Además estos productos, en su mayoría son pasteurizados, homogeneizados o sometidos a alguna otra forma de procesamiento, que degrada el calcio y lo hace sumamente difícil de utilizar. E incluso si se consumieran los productos crudos, es tal el potencial dañino de la leche que no compensa ningún bien posible.

Una de las funciones principales del calcio es neutralizar la acidez en el sistema. Si una persona tiene una deficiencia de calcio y consume productos lácteos, los cuales son sumamente acidificantes, el organismo para neutralizar esa acidez estará constantemente usurpando el calcio del cuerpo.

Lo irónico es que la gente consume productos lácteos para asegurarse el calcio, y el calcio que ya existe en su organismo se consume para neutralizar los efectos de los productos lácteos que van comiendo. La idea no debe ser recargar el cuerpo de calcio, sino más bien alterar los hábitos alimentarios de manera tal que se forme menos ácido en el sistema. De esa manera el calcio será aprovechado en todo su potencial.

Las alternativas vegetales

El hecho es que todas las verduras de hoja verde, las nueces y almendras (crudas), las algas, los frutos concentrados (higos, dátiles y ciruelas pasas) y la mayoría de las frutas contienen calcio.

Las semillas de sésamo crudas contienen más calcio que ningún otro alimento que haya sobre la tierra. Si diariamente comes de estos alimentos no puedes tener una deficiencia de calcio, por el contrario, tendrás el calcio necesario y totalmente accesible para tu organismo.

Existen también varias alternativas de leches vegetales que entregan todos los nutrientes necesarios, que son fáciles de digerir, con ricos sabores y que permiten reemplazar el uso de la leche de vaca tanto para cocinar como para consumo nuestro y de nuestros niños.

Las leches recomendadas y que son las más completas en términos de proteínas y calcio son: la leche de almendra y la leche de soya. Otros lácteos vegetales como la leche de arroz y de avena no son tan completos pero son una excelente alternativa cómo bebida saludable.

También puede recurrirse a un paso intermedio y es preferir la leche de cabra que es mucho más digerible que la leche de vaca, debido a que la proteína y todos sus componentes están elaborados para un animalito mucho más pequeño por lo que es más cercana a la leche humana.

Datos a tener en cuenta

·La leche de vaca ya no es la leche de hace años. Actualmente contiene muchos químicos, hormonas, pesticidas, antibióticos, etc. que no se notan en el vaso de leche blanca.

·La leche se vuelve ácida en el cuerpo humano debido al calor del organismo y a que tiene que pasar mucho rato ahí dentro, debido a la dificultad de su digestión.

·La leche que no está pasteurizada es muy peligrosa, ya que fomenta las bacterias.

·La leche pasteurizada a altas temperaturas pierde casi por completo todos sus nutrientes y la grasa animal se satura, lo que la hace dañina y perjudicial para la salud.

Hay una cantidad de información colosal que vincula el consumo de productos lácteos con las enfermedades cardiacas, el cáncer, la artritis, migrañas, alergias, infecciones de oído, fiebre del heno, asma, dolencias respiratorias y multitud de otros problemas.

Sugerimos que seas un consumidor informado y que no te dejes llevar por la publicidad que muchas veces puede ser engañosa.

Leche Vaca